viernes, 19 de abril de 2013

SOBRE LAS SS


Desde sus modestos comienzos, la organización de las SS (Schutzstaffel o “escuadras de protección”), se convirtió en un estado virtual dentro del estado de la Alemania nazi, en el que trabajaban hombres que se consideraban la “élite racial” del futuro nazi.
En el estado nazi, las SS se hicieron cargo de la seguridad, la identificación del origen étnico, la política de establecimiento demográfico, y la recopilación y el análisis de información de inteligencia. Controlaban las fuerzas policiales alemanas y el sistema de los campos de concentración. Además, concibieron e implementaron planes diseñados para reestructurar la composición étnica de Europa oriental y la Unión Soviética bajo ocupación.
A partir de 1939, las SS asumieron la responsabilidad de “resolver” el llamado problema judío y después de 1941, sus líderes planificaron, coordinaron y dirigieron la llamada “solución final”. Esta “solución” consistía en la aniquilación de los judíos europeos, lo que ahora conocemos como el Holocausto.
LAS SS ANTES DE LA TOMA DEL PODER NAZI

En 1925, Adolf Hitler, Führer del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei, NSDAP), o partido nazi, fundó las SS. Esta organización, que estaba subordinada al jefe de personal de las SA (Sturmabteilungen, o tropas de asalto), tenía las siguientes obligaciones: proteger a Hitler y otros líderes y oradores nazis, proveer seguridad para las reuniones políticas, y conseguir suscriptores para el periódico del partido nazi, llamado Der Völkischer Beobachter (El Observador del Pueblo).
El 20 de enero de 1929, cuando las SS contaban con 280 hombres, Hitler nombró a Heinrich Himmler Reichsführer-SS (líder de las SS del Reich). Himmler consideró que esta era una buena oportunidad para desarrollar un cuerpo élite del partido nazi basado en las visiones nacionalistas raciales (völkisch) de la “pureza racial”, y que la lealtad a Hitler era la personificación del futuro de la nación alemana. Mediante una rigurosa selección de candidatos para el ingreso a las SS basada en la ascendencia “racial” y la fiabilidad política, transformó a las SS en una guardia de élite formada por el mejor “material racial” disponible en Alemania con una absoluta lealtad al liderazgo de Hitler del movimiento nazi y la nación alemana y a la visión de Hitler del futuro a largo plazo del Tercer Reich.
Antes de que los nazis tomaran el poder en Alemania, Himmler introdujo dos funciones clave para las SS: seguridad interna y custodia de la pureza racial. Pocos meses después de que las SS aplastaran un levantamiento contra el liderazgo de Hitler iniciado por las SA de Berlín, inspirándose en el lema de las SS, “Mi honor es lealtad”, Himmler creó el Servicio de Seguridad (Sicherheitsdienst-SD) en el verano de 1931. El SD reunió información de inteligencia sobre los opositores de Hitler dentro del partido nazi, los líderes y las actividades de otros partidos políticos, además de funcionarios del gobierno federal y local. En agosto de 1934, Rudolf Hess, segundo líder del partido nazi, anunció que el SD sería a partir de ese momento la única agencia autorizada para reunir y analizar información de inteligencia política en el Tercer Reich.
A fines de 1931, Himmler estableció una Oficina de Raza y Asentamiento de las SS (Rasse- und Siedlungsamt) para evaluar las solicitudes de hombres de las SS que querían casarse con un nuevo “decreto de matrimonio” interno. Esta “pericia”, desarrollada mediante el mantenimiento de la “pureza racial” en las SS, se utilizaría más tarde durante la guerra para determinar si una persona era “alemana” o no. Dicha determinación, como mínimo, podía significar trabajo y mejores raciones de alimentos para los residentes en territorio bajo ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Para los polacos que realizaban trabajos forzados en el Reich acusados de tener relaciones sexuales con mujeres alemanas, esta “evaluación racial” podía ser la diferencia entre la vida y la muerte.
LAS SS COMO FUERZA EJECUTIVA IDEOLÓGICA

Cuando los nazis tomaron el poder en enero de 1933, las SS tenían más de 52.000 miembros. Como recompensa por su participación en el asesinato de Ernst Röhm y el liderazgo máximo de las SA entre el 30 de junio y el 2 de julio de 1934, Hitler anunció que las SS era una organización independiente. Himmler, el jefe de las SS, era ahora subordinado de Hitler en la nueva función de este como Führer (líder) de Alemania. Como Führer, Hitler ya no era un político ni ejecutivo regido por las limitaciones legales del estado alemán, sino más bien un símbolo de la supervivencia y la grandeza futura de Alemania, con autoridad para actuar más allá de las leyes del estado con el fin de garantizarlas. La subordinación de Himmler a Hitler dentro de esta cadena de mando “Führer-Ejecutivo” fue la base del inmenso poder que las SS acumuló durante el régimen nazi.
Como jefe de las SS, Himmler recibió autoridad directamente de Hitler para llevar a cabo políticas ideológicas que las leyes del estado no permitían. Esta “autoridad del Führer” basada en la ideología permitió la autorización de la encarcelación indefinida en el sistema de campos de concentración y el asesinato masivo. Los líderes nazis justificaron esta cadena legal de mando adicional y las políticas iniciadas con su autorización con los decretos de emergencia nacional posteriores al Incendio del Reichstag en 1933 y, después de 1939, con la intensificada emergencia generada por la guerra.

TEXTOS SOBRE "MI LUCHA"

Sobre los judíos
“El judío se hace también intempestivamente liberal y se muestra un entusiasta del progreso necesario a la humanidad. Poco a poco llega a hacerse de ese modo el portavoz de una nueva época.
Pero lo cierto es que él continúa destruyendo radicalmente los fundamentos de una economía realmente útil al pueblo. Indirectamente, adquiriendo acciones industriales, se introduce en el círculo de la producción nacional; convierte esta en un objeto de fácil especulación mercantilista, despojando a las industrias y fábricas de su base de propiedad personal. De aquí nace aquel alejamiento subjetivo entre el patrón y el trabajador que conduce más tarde a la división política de las clases sociales.
Al cabo de todo, gracias a la bolsa, crece con extraordinaria rapidez la influencia del judío en el terreno económico. Asume el carácter de propietario o por lo menos el de controlador de las fuentes nacionales de producción.
Para reforzar su posición política, el judío trata de eliminar las barreras establecidas en el orden social y civil que todavía le molestan a cada paso. Se empeña, con la tenacidad que le es peculiar, en favor de la tolerancia religiosa y tiene en la francmasonería, que cayó completamente en sus manos, un magnífico instrumento para cohonestar y lograr la realización de sus fines.
Los círculos oficiales, del mismo modo que las esferas superiores de la burguesía política y económica, se dejan coger insensiblemente en el garlito judío por medio de lazos masónicos. Pero el pueblo mismo no cae en la fina red de la francmasonería; para reducirlo sería menester valerse de recursos más torpes, pero no por eso menos eficaces.
Junto a la francmasonería está la prensa como una segunda arma al servicio del judaísmo. Con rara perseverancia y suma habilidad sabe el judío apoderarse de la prensa, mediante cuya ayuda comienza paulatinamente a cercar ya sofisticar, a manejar ya mover el conjunto de la vida pública (…).
Mientras el judío parece desbordarse en el ansia de «luces», de «progresos», de «libertades», de «humanidad», etc., práctica íntimamente un estricto exclusivismo de su raza. Si bien es cierto que a menudo fomenta el matrimonio de judías con cristianos influyentes, en cambio, sabe mantener pura su descendencia masculina. Envenena la sangre de otros, en tanto que conserva incontaminado la suya propia. Rara vez el judío se casa con una cristiana, pero sí el cristiano con una judía. Los bastardos de tales uniones tienden siempre aliado judío. Esta es la razón por la cual, ante todo, una parte de la alta nobleza está degenerando completamente. Esto lo sabe el judío muy bien y practica por eso sistemáticamente este modo de «desarmar» a la clase dirigente de sus adversarios de raza.
Para disimular sus manejos y adormecer a sus víctimas no cesa de hablar de la igualdad de todos los hombres, sin diferencia de raza ni color. Los imbéciles se dejan persuadir (…)”.
Adolf Hitler. Mi lucha. 1924.

Sobre la gran guerra
“La guerra de 1914 no fue impuesta a las masas -Dios es testigo de ello-, sino todo lo contrario, deseada por todo el pueblo […] También para mí estas horas fueron como una liberación de penosas impresiones de mi juventud. No me da ninguna vergüenza decir hoy que, transportado por un entusiasmo tumultuoso, caí de rodillas y agradecí al cielo de todo corazón el haberme otorgado la dicha de poder vivir en una época como aquella […] [Para los alemanes, sin embargo] […] ¡fueron vanos todos los sacrificios y todas las privaciones!, ¡fue en vano haber sufrido hambre y sed durante meses interminables; inútiles las horas en que, oprimidos por la angustia de la muerte, cumplíamos, sin embargo, con nuestro deber! ¡Inútil el holocausto de dos millones de hombres que encontraron la muerte!
¿No van a abrirse las tumbas de estos centenares de miles de hombres, que un día salieron de las trincheras para no volver jamás? ¿No debieran abrirse y enviar, como fantasmas vengadores, a los hombres mudos, cubiertos de lodo y de sangre, hacia la patria que con tal irrisión les escamotea el supremo sacrificio que un hombre puede hacer por su pueblo en este mundo? […] ¿Fue este el objetivo del sacrificio que la madre alemana ofrendó a la patria, cuando con su corazón transido dejó partir a sus hijos más queridos, para no volver a verlos jamás? ¿Todo esto ocurrió para que un puñado de criminales pudiera apoderarse de nuestro país?”

Sobre la educación
“(...) Fundándose en esta convicción, el Estado racista no particulariza su misión educadora a la mera tarea de insuflar conocimientos del saber humano, no; su objetivo consiste, en primer término, en formar hombres físicamente sanos, en segundo plano está el desarrollo de las facultades mentales y aquí, a su vez en lugar preferente, la educación del carácter y sobre todo el fomento de la fuerza de voluntad y de decisión, habituando al educando a asumir gustoso la responsabilidad de sus actos, sólo después de todo es lo viene la instrucción científica (...).
Del mismo modo que el Estado racista tendrá un día que dedicar la máxima atención a la educación de la voluntad y de la fuerza de resolución, deberá igualmente desde un comienzo imbuir en los corazones de la juventud la satisfacción de la responsabilidad y la fe en su credo ideológico (...).
Por lo demás, es tarea de un Estado racista velar porque al fin se llegue a escribir una Historia Universal donde el problema racial ocupe lugar preponderante (…).
También la ciencia tiene que servir al Estado racista como un medio hacia el fomento del orgullo nacional. Se debe enseñar desde este punto de vista no sólo la Historia Universal, sino toda la historia de la cultura humana. No bastará que un inventor aparezca grande únicamente como inventor, sino que debe aparecer todavía más grande como hijo de la nación. La admiración que inspira todo hecho magno debe transformarse en el orgullo de saber que el promotor del mismo es un compatriota. Del innumerable conjunto de los grandes hombres que llenan al Historia alemana, se impone seleccionar los más eminentes para inculcarlos en la mente de la juventud, de tal modo que esos hombres se conviertan en columnas inconmovibles del sentimiento nacional (...).
La culminación de toda labor educacional del Estado racista consistirá en infiltrar instintiva y racionalmente en los corazones y los cerebros de la juventud que le está confiada, la noción y el sentimiento de raza. Ningún adolescente, sea varón o mujer, deberá dejar la escuela antes de hallarse plenamente convencido de lo que significa la puridad de la sangre y su necesidad. Además, esta situación desde el punto de vista racial, tiene que alcanzar su perfección en el servicio militar, es decir, que el tiempo que dure este servicio hay que considerarlo como la etapa final del proceso normal de la educación del alemán en general (...).”
A.   Hitler. Mi lucha. 1924.


Sobre el racismo
"Sólo un territorio suficientemente amplio puede garantizar a un pueblo la libertad de su vida (…) Hacía siglos que Rusia se había mantenido gracias al núcleo germánico de sus esferas superiores (…). En su lugar se ha puesto el judío; pero así como es imposible que el pueblo ruso sacuda por sí solo el yugo israelita no es menos imposible que los judíos logren sostener, a la larga, bajo su poder, el gigantesco organismo ruso (…). El coloso del este está maduro para el derrumbamiento. Y el fin de la dominación judaica en Rusia será al mismo tiempo el fin de Rusia como estado. Estamos predestinados a ser testigos de una catástrofe que constituirá la prueba más formidable para la verdad de nuestra teoría racista."
A. Hitler, Mi lucha, 1924.


Leyes de Núremberg

"Profundamente convencido de que la preservación de la sangre alemana es la condición primera de la supervivencia del pueblo alemán y animado de la irreductible voluntad de asegurar definitivamente el porvenir de la nación alemana, el Reichstag ha adoptado por unanimidad y promulga la siguiente ley:
Artículo 7:
7. Quedan prohibidos los matrimonios entre judíos y súbditos de sangre alemana o asimiladas. Los matrimonios concertados a pesar de esta prohibición son nulos de todo derecho, incluso si, para burlar la ley, hubiesen sido contraídos en el extranjero.
2. Sólo el Procurador puede invocar una causa de nulidad.
Artículo 2: Quedan asimismo prohibidas las relaciones extraconyugales entre judíos y súbditos de sangre alemana o asimilada.
Artículo 3: Queda prohibido que los judíos contraten como empleadas de hogar a mujeres de sangre alemana o asimilada, de menos de 45 años.
Artículo 4:
7. Queda prohibido que los judíos enarbolen o engalanen con los colores nacionales.
2. En cambio, pueden engalanar con los colore: judíos. El ejercicio de este derecho queda garantizado por el Estado.
Articulo 5:
7. Quien contravenga las disposiciones del artículo 1, puede ser sometido a reclusión.
2. El hombre que contravenga las disposiciones del artículo 2, puede ser sometido a prisión o reclusión.
3. Quien contravenga las disposiciones de los artículos 3 y 4 puede ser sometido a multa o a una pena de prisión de hasta 1 año.
Artículo 6: El Ministerio del Interior del Reich de acuerdo con el Representante del Führer, dictará las prescripciones legales y administrativas necesarias para la aplicación y publicación de la presente ley.
Artículo 7: La presente ley entrará en vigor el día siguiente de su promulgación, excepto el artículo 3, cuya vigencia será a partir del 1 de enero de 1936.
Núremberg, 15 de septiembre de 1935.
El Führer y Canciller del Reich."


SOBRE EL ANTISEMITISMO

“Todo lo que admiramos en este mundo -la ciencia, el arte, la habilidad técnica y la inventiva- es producto creador de un número reducido de naciones únicamente y en su origen, quizá, de una sola raza. La existencia misma de esa cultura depende de aquellas naciones. Si las mismas pereciesen se llevarían consigo toda la belleza de esta tierra.
Si dividiéramos a la raza humana en tres categorías -fundadores, conservadores y destructores de la cultura- sólo la estirpe aria podría ser considerada como representante de la primera categoría (...). La mezcla de la sangre y el menoscabo del nivel racial que le es inherente constituyen la única y exclusiva razón del hundimiento de las antiguas civilizaciones. No es la pérdida de una guerra lo que arruina a la Humanidad, sino la pérdida de la capacidad de resistencia, que pertenece a la raza solamente (…).
El antípoda del ario es el judío. Es difícil que exista en el mundo nación alguna en la que el instinto de la propia conservación se halle tan desarrollado como en el "pueblo escogido". La mejor prueba de ello la constituye el hecho de que esta raza continúa existiendo. Si pasamos revista a todas las causas del desastre alemán (en la pasada guerra), advertiremos que la causa final y decisiva habrá de verse en el hecho de no haber comprendido el problema racial y, en especial, la amenaza judía.”

A. Hitler. Mi Lucha. 1925.

“El judío se hace también intempestivamente liberal y se muestra un entusiasta del progreso necesario a la humanidad. Poco a poco llega a hacerse de ese modo el portavoz de una nueva época.
Pero lo cierto es que él continúa destruyendo radicalmente los fundamentos de una economía realmente útil al pueblo. Indirectamente, adquiriendo acciones industriales, se introduce en el círculo de la producción nacional; convierte esta en un objeto de fácil especulación mercantilista, despojando a las industrias y fábricas de su base de propiedad personal. De aquí nace aquel alejamiento subjetivo entre el patrón y el trabajador que conduce más tarde a la división política de las clases sociales.
Al cabo de todo, gracias a la bolsa, crece con extraordinaria rapidez la influencia del judío en el terreno económico. Asume el carácter de propietario o por lo menos el de controlador de las fuentes nacionales de producción.
Para reforzar su posición política, el judío trata de eliminar las barreras establecidas en el orden social y civil que todavía le molestan a cada paso. Se empeña, con la tenacidad que le es peculiar, en favor de la tolerancia religiosa y tiene en la francmasonería, que cayó completamente en sus manos, un magnífico instrumento para cohonestar y lograr la realización de sus fines.
Los círculos oficiales, del mismo modo que las esferas superiores de la burguesía política y económica, se dejan coger insensiblemente en el garlito judío por medio de lazos masónicos. Pero el pueblo mismo no cae en la fina red de la francmasonería; para reducirlo sería menester valerse de recursos más torpes, pero no por eso menos eficaces.
Junto a la francmasonería está la prensa como una segunda arma al servicio del judaísmo. Con rara perseverancia y suma habilidad sabe el judío apoderarse de la prensa, mediante cuya ayuda comienza paulatinamente a cercar ya sofisticar, a manejar ya mover el conjunto de la vida pública (…).
Mientras el judío parece desbordarse en el ansia de «luces», de «progresos», de «libertades», de «humanidad», etc., práctica íntimamente un estricto exclusivismo de su raza. Si bien es cierto que a menudo fomenta el matrimonio de judías con cristianos influyentes, en cambio, sabe mantener pura su descendencia masculina. Envenena la sangre de otros, en tanto que conserva incontaminado la suya propia. Rara vez el judío se casa con una cristiana, pero sí el cristiano con una judía. Los bastardos de tales uniones tienden siempre aliado judío. Esta es la razón por la cual, ante todo, una parte de la alta nobleza está degenerando completamente. Esto lo sabe el judío muy bien y practica por eso sistemáticamente este modo de «desarmar» a la clase dirigente de sus adversarios de raza.
Para disimular sus manejos y adormecer a sus víctimas no cesa de hablar de la igualdad de todos los hombres, sin diferencia de raza ni color. Los imbéciles se dejan persuadir (…)”.
Adolf Hitler. Mi lucha. 1924.

 Oraciones....
Antes de la comida.
"¡Fürher, mi Fürher, concedido a mí por el Señor, ¡Protégeme y resguárdame mientras viva¡
Tú has salvado o Alemania de la más profunda aflicción.
Hoy te doy gracias por mi pan cotidiano.
Estate mucho tiempo ¡unto a mí, no me desampares ¡Fürher, mi Fürher, mi fe y mi luz¡
¡Heil, mein Fürher!
Después de la comida.
Gracias a ti por esta generosa comida
¡Protector de la juventud y de los ancianos. Sé que tienes desvelos, pero no inquietudes.
Estoy contigo día y noche,
descansa tu cabeza en mi regazo.
¡Ten, mi Furher, la seguridad de que eres grande¡
¡Heil, mein Furher!.”

Plegaria de los niños de Colonia antes y después de las comidas.

Política totalitaria.
“El terror sigue siendo utilizado por los regímenes totalitarios incluso cuando ya han sido logrados sus objetivos psicológicos: su verdadero horror estriba en que reina sobre una población completamente sometida. Allí donde es llevado a la perfección el dominio del terror, como en los campos de concentración, la propaganda desaparece por completo; quedó incluso totalmente prohibida en la Alemania nazi. La propaganda, en otras palabras, es un instrumento del totalitarismo, y posiblemente el más importante, en sus relaciones con el mundo no totalitario; el terror, al contrario, constituye la verdadera esencia de su forma de gobierno […] matando a pequeños funcionarios socialistas y a miembros influyentes de los partidos adversarios trataron de demostrar a la población los peligros que implicaba la mera afiliación a esos partidos […] como «propaganda del poder», advertía a la población en general que resultaba más seguro ser miembro de una organización paramilitar nazi que ser un republicano leal.”

Hannah Arendt. Los orígenes del totalitarismo.



Final del formulario


ADOLF HITLER

ADOLF HITLER


La búsqueda de unos antecedentes familiares que pudieran justificar el desequilibrio de Hitler indujo a la construcción de diversas historias acerca de sus orígenes. La oscuridad de los pocos datos reales y la escasa fiabilidad de algunos de los vertidos por él en su libro Mein Kampf, contribuyeron a suscitarlas. Así, se ha especulado sobre el posible alcoholismo de su padre, sobre que éste murió confinado en un manicomio, o que su madre fue una prostituta y tuvo un abuelo judío. Ninguna de estas hipótesis ha podido probarse y sólo se puede afirmar con absoluta certeza que Adolf Hitler nació el 20 de abril de 1889 en Braunau del Inn, pueblo fronterizo de la Alta Austria, y que fue el tercer hijo de un matrimonio formado por el inspector de aduanas Alois Hitler y su tercera esposa, Klara Pólzl.
Se supone que su abuelo fue Johann-Georg Hiedler, molinero de la Baja Austria que en 1842 se casó con una campesina, María Anna Schicklgruber, quien ya tenía un hijo natural de cinco años, Alois, cuyo padre no era otro, al parecer, que el propio Hiedler, aunque no le dio su apellido. Casi cuarenta años más tarde, en 1876, Johann-Nepomuk Hiedler, hermano del anterior, se presentó con Alois ante el párroco de Dóllersheim y le pidió que borrase del registro la palabra «ilegítimo» y lo inscribiera como Alois Hiedler por deseo expreso del padre. Johann-Georg llevaba veinte años enterrado y su madre treinta, pero el cura accedió. Alois, al año siguiente de su legitimación, cambió su apellido Hiedler, de origen checo, por el de Hitler, de grafía similar a su fonética.
Alois Hitler había ingresado a los dieciocho años en el Servicio Imperial de Aduanas y hasta 1895 trabajó como oficial en distintos pueblos de la frontera austrobávara. Había contraído matrimonio con Anna Glass en 1864, mucho mayor que él, que murió sin descendencia en 1883. Un mes después se casaba con Franziska Matzelberger, quien ya le había dado un hijo, Alois, y tres meses después de la boda le dio una hija, Ángela, la única con quien Adolf había de mantener relación durante toda su vida, y de cuya hija Gel Rabal llegó a enamorarse. Esta segunda esposa fallecía también poco más tarde de una tuberculosis. En enero de 1885 Aloes se casó con Clara Póliza, en terceras nupcias. En mayo nacía Gustav. Tanto éste como una hija nacida en 1887 murieron en su infancia. En 1889 nacía Adolf y más tarde Paula.
Adolf Hitler tenía seis años cuando su padre se jubiló. La familia dejó entonces Nassau, su último destino, se mudó a Havel-am-Traen, luego a Lambiche y por último compraron una casa en Leonina, aldea en las afueras de Linz. Allí pasaría Hitler su infancia y por ese motivo es considerada la «ciudad natal del Führer» y por lo tanto centro de peregrinación nazi. Su padre murió el 3 de enero de 1903 dejando una pensión a su viuda. Dos años después su madre vendió la casa por diez mil coronas y se establecieron en Linz.
En el verano de 1905 Adolf concluye sus estudios por obligación, pues su mediocre rendimiento en la Recalcule le había valido la expulsión sin conseguir título alguno. Cuando su madre murió, en 1907, se trasladó a Viena con el dinero de la herencia. Dibujaba por afición y esperaba convertirse en un pintor académico. Se inscribió para las pruebas de acceso en la Academia de Artes Plásticas, pero fracasó en el examen de ingreso. Al año siguiente reunió la mayor cantidad de sus dibujos y volvió a la academia, pero la institución, tras observarlos, esta vez ni siquiera lo admitió a examen.
Fue entonces, a finales del año 1908, cuando entró en contacto con el antisemitismo mediante las teorías de Liebenfels. En ellas se vislumbra ya el germen de su ideología posterior: Liebenfels llamaba Arioheroiker ('héroes arios') a la raza rubia de los señores y los enfrentaba a los seres inferiores, los Affingen ('simiescos'), para concluir que la necesidad de diezmar a estos últimos era biológicamente justificada, pues acabaría con el engendro del mestizaje.
Durante todo el año siguiente Hitler consumió cantidades de esos panfletos racistas. Ya entonces vivía miserablemente, había agotado su herencia y no trabajaba; se alojaba en una residencia para hombres indigentes y pasaba hambre en sus vagabundeos por Viena. Además, no se presentó a los reiterados llamamientos para cumplir el servicio militar y, a los veinticuatro años -edad a la que cesaba la obligación de ingresar a filas-, cruzó la frontera alemana, instalándose en Munich.
Las autoridades austríacas averiguaron su paradero y le obligaron a comparecer en su consulado en Múnich y luego ante la comisión de reclutamiento de Salzburgo. Allí, dado su débil estado físico, fue declarado no apto e inútil para la milicia. El 16 de agosto de 1914 se presentó como voluntario al ejército alemán: la Primera Guerra Mundial había comenzado. Herido y gaseado en el frente, fue condecorado con sendas cruces de hierro al mérito militar de segunda y de primera clase, honor este último muy raro para un sargento, como él era.
Según testimonios, fue un soldado valiente y se ganó pronto la simpatía de sus superiores gracias a su marcado antisemitismo. Fue nombrado oficial de propaganda del Reichswehr, el ejército regular, y se dedicó a predicar el ideal nacionalista y la lucha contra los bolcheviques entre sus camaradas, dando numerosas conferencias. El 12 de septiembre de 1919 fue comisionado a asistir a una asamblea del incipiente Partido Obrero Alemán (DAP) con el objeto de recabar información sobre dicha asociación. Hitler intercambió impresiones con el presidente del DAP, Anton Drexler, y todo habría terminado allí, quizá, si no hubiese recibido poco después una tarjeta postal en que la dirección del partido (entonces no contaba con más de cincuenta afiliados) le comunicaba su ingreso en el mismo.
En marzo del año siguiente abandonó la milicia para dedicarse por entero a su actividad política; fue entonces cuando el partido añadió a su denominación Nacionalsocialista, convirtiéndose en el Nationalsozialistische Deutsche Arbei-terpartei (de cuya abreviatura surgiría la palabra nazi), y Hitler se convirtió en su jefe de propaganda. Como tal consiguió reclutar a personajes destacados de la sociedad muniquesa, esencialmente nacionalistas y, en menor medida, a trabajadores, cuyo número fue disminuyendo a medida que el NSDAP se engrandecía, y él se hacía con la presidencia, tras eliminar a Drexler.
En noviembre de 1923, siguiendo el ejemplo de Mussolini en Italia, intentó un golpe de estado, conocido como el putsch de 1923. Los dos cabecillas de la intentona, Hitler y Ludendorff, fueron detenidos y juzgados; su fracaso le valió una condena de cinco años de prisión, de los que sólo cumplió nueve meses debido a la presión de sus camaradas. De esa estancia en la prisión de Landsberg surgió la primera redacción de Mein Kampf, dictada a Rudolf Hess.

EL NAZISMO

3.- EL NAZISMO
Fue el más radical de los movimientos totalitarios.
3.1.- Hitler y el nazismo
·         El nazismo es inseparable de su dirigente Adolf Hitler, que lideró los deseos de los sumidos en la crisis de posguerra.
·         El Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes, más conocido como Partido Nazi se funda en el 20 y forma parte de la extrema derecha nacionalista. Al principio tuvo pocos adeptos pero contaba con el apoyo de grandes industriales y militares.
·         En el año 1923 Hitler junto un reducido grupo de militares intenta un golpe de fuerza contra el gobierno que termina en fracaso. Se le conoce como el Pustsch de Múnich, lo que hizo que Hitler fuese condenado a 5 años de cárcel (solo cumplió 9 meses) donde escribió el libro Mein Kampt “Mi lucha” que resume sus ideas:
o   El nacionalismo
o   La derogación del tratado de Versalles
o   El racismo
o   La superioridad de la raza aria
o   El antisemitismo
o   El expansionismo, la conquista del “espacio vital” necesario para la supervivencia de la nación alemana.
o   El desprecio por el liberalismo y el odio por el socialismo y el comunismo.
o   La defensa de un Estado Centralizado y la necesidad de un jefe carismático el Führer que asumiría la realización del “destino alemán”
  • En los años veinte Hitler eliminó cualquier disidencia dentro del partido y consolida su autoridad ilimitada.
  • El partido era conocido por la violencia de sus Secciones de Asalto (SA) contra comunistas, socialistas y judíos.
  • Sus apoyos estaban en las clases medias arruinadas por la crisis económica, nunca tuvo grandes apoyos entre los obreros ni la burguesía, pero si entre los grandes industriales.

3.2.- El ascenso de Hitler al poder.
  • El 30 de enero del 33 fue nombrado Canciller (jefe de gobierno) por Hindenburg Presidente de la República. En este primer gobierno había mayoría de conservadores y solo dos nazis. (uno en el ministerio del interior)
  • En la convocatoria de elecciones generales (las terceras en siete meses) la campaña electoral estuvo llena de agresiones nazis contra la izquierda: el parlamento Reichstag fue incendiado. Este hecho al que se culpó a un comunista (aunque fueron los propios nazis) fue la excusa para lanzar una violenta campaña contra la oposición y contra el comunismo, cuyos militantes fueron detenidos.
  • El 28 de febrero se promulga el Decreto de Protección de la Nación y del Estado que concedía grandes poderes a la policía.
  • En las elecciones del 5 de marzo el triunfo fue nazi y sus aliados nacionalistas, pero no con número suficiente como para modificar la constitución, pero consiguen el apoyo de los de centristas y lo consiguieron.
  • El día 23 de marzo el Parlamento aprueba el Acta de Habilitación que daba a Hitler plenos poderes durante 4 años. Lo primero fue prohibir los partidos de izquierda y disolver los partidos moderados. Una ley de junio del 33 convierte al partido nazi en el único autorizado.
  • El siguiente paso fue consolidar el poder de Hitler, eliminando a los dirigentes nazis que pedían una mejora de las condiciones de vida obreras. Así contentaba a los industriales y al ejército. El 30 de junio del 34 en la “noche de los cuchillo largos” 300 miembros de las SA y algunos enemigos de Hitler fueron asesinados. Toda la disidencia del partido había sido eliminada.
  • A la muerte de Hindenburg, en agosto del 34 Hitler acumula en sus manos los cargos de canciller y presidente, concentrando el poder de manera absoluta. La democracia alemana había sido eliminada.

3.3.- La dictadura nazi.
  • La administración fue depurada y controlada por los nazis.
  • Hitler pasó a ser también jefe del ejército. Todos los oficiales debían jurarle fidelidad y toda la oposición fue eliminada, detenida y exiliada.
  • En el 33 se empezaron a construir los primeros campos de concentración para encarcelar a los dirigentes políticos y sindicales.
  • La Gestapo (policía secreta del Estado) y las SS (policía militaría del partido que había sustituido a las SA) actuaban con entera impunidad, instaurando un estado policial. Himmler, jefe de las SS y la Gestapo fue nombrado jefe de todas las policías del Reichs.
  • La base de su ideología fue el antisemitismo, que quedó patente en la persecución a los judíos a los que se acusaba de forma irracional de ser los culpables de los males de Alemania. Se boicoteó sus almacenes y se excluyeron de la administración y las universidades, también por las leyes de Núremberg del 35 se prohibieron los matrimonios entre arios y judíos que ya habían sido desposeídos de la nacionalidad alemana.
  • A finales del 38 el asesinato de un diplomático a manos de un judío en París fue la excusa para iniciar una gran persecución llamada “la noche de los cristales rotos”. Ardieron sinagogas y numerosos edificios judíos, mientras miles de judíos eran detenidos. En adelante la situación empeoró, en el 39 200.000 judíos habían huido de Alemania. Los 300.000 que se quedaron fueron víctimas del holocausto en la II GM.
3.4.- El control de la sociedad.
  • La sociedad quedó encuadrada en el partido y sus organizaciones culturales, artísticas, juveniles, laborales, deportivas, etc. Lo que facilitó el control y sometimiento del individuo.
  • La obediencia ciega al Führer (jefe) fue una obligación.
  • Las juventudes hitlerianas divididas por sexo y edad, se encargaron de adoctrinar a chicos y chicas mientras que a través del deporte y las actividades paramilitares se fomentaba la idea de una raza superior, la raza aria.
  • Disueltos los sindicatos, se creó el Frente del Trabajo que integraron a patronos y trabajadores y que se convirtieron en la manera de controlar estrechamente al movimiento obrero.
  • En la economía el nazismo alcanzó algunos éxitos. La recuperación se llevó a cabo mediante un fuerte dirigismo, encaminado a la autarquía o autosuficiencia económica.
  • La recuperación se basó en las grandes obras públicas* y el gran crecimiento de la industria armamentística, como parte de la política de remilitarización (prohibida por Versalles) El efecto fue inmediato bajo el paro y aumento el número de soldados.
  • Los más beneficiados fueron la gran industria y la banca que aceptaron el dirigismo económico a cambio de grandes contratos del Estado y el sometimiento de los obreros que se vieron privados de derechos sindicales y de huelga. Del 33 al 39 la economía alemana estaba encaminada a preparar la guerra.
  • La vida cultural y artística estuvo supervisada y censurada, lo mismo sucedió con la intelectualidad y la educación: la nueva sociedad debía ser aria y nacionalsocialista. Se depuraron universidades, de las bibliotecas desaparecieron libros considerados peligrosos, de los museos se retiraron obras de arte moderno calificado como “degenerado”.
  • Un régimen de sumisión y de persecución había empezado en Alemania.

domingo, 14 de abril de 2013

BIOGRAFÍA DE BENITO MUSSOLINI

Benito Mussolini



(Predappio, Italia, 1883-Mezzegra, id., 1945) Político italiano. Hijo de una familia humilde, su padre era herrero y su madre maestra de escuela. Cursó estudios de magisterio, a cuyo término fue profesor durante períodos nunca demasiado largos, pues combinaba la actividad docente con continuos viajes. Pronto tuvo problemas con las autoridades, y fue expulsado de Suiza y Austria, donde había iniciado contactos con sectores próximos al movimiento irredentista.
En su primera afiliación política, sin embargo, se acercó al Partido Socialista, atraído por su ala más radical. Del socialismo, más que sus postulados sociales y reformadores, le sedujo su vertiente revolucionaria. En 1910 fue nombrado secretario de la federación provincial de Forli y poco después se convirtió en editor del semanario La Lotta di Classe (La lucha de clases).
La victoria del ala radical en el congreso de Reggio nell’Emilia, celebrado en 1912, le proporcionó mayor protagonismo en el seno de la formación política, que aprovechó para hacerse cargo del periódico milanés Avanti, órgano oficial del partido. Aun así, sus opiniones acerca de los enfrentamientos armados de la «semana roja» de 1914 motivaron cierta inquietud entre sus compañeros de filas, atemorizados por su radicalismo. La división entre Mussolini y el partido se acrecentó con la proclama de neutralidad del primero tras la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914. En noviembre del mismo año fundó el periódico Il Popolo d’Italia, de tendencia ultranacionalista, lo que le valió la expulsión del Partido Socialista.
Posteriormente, quiso capitalizar el sentimiento de insatisfacción que se apoderó de la sociedad italiana tras el fin de la contienda haciendo un llamamiento a la lucha contra los partidos de izquierdas, a los que señaló como culpables del descalabro, y para ello creó los fasci di combattimento, grupos armados de agitación que constituyeron el germen inicial del partido fascista. Consiguió ganarse el favor de los grandes propietarios y salir elegido diputado en las elecciones de mayo de 1921.
La impotencia del gobierno para hacer frente a la situación en que se encontraba el país y la disolución del Parlamento allanaron el camino para la denominada marcha sobre Roma, acontecida el 22 de octubre de 1922. Su entrada triunfal en la capital italiana, en la cual no encontró ninguna oposición, pues contó con el beneplácito del ejército y del gobierno, motivó su nombramiento de primer ministro por parte del rey Víctor Manuel III.
Gradualmente, aunque con mayor ímpetu tras el asesinato del diputado socialista Giacomo Matteotti en 1924, se erigió como único poder, aniquiló cualquier forma de oposición y acabó por transformar su gobierno en un régimen dictatorial. Apoyado por un amplio sector de la población y con la baza a su favor de un eficaz sistema propagandístico, realizó fuertes inversiones en infraestructuras y recuperó viejos proyectos expansionistas, como la conquista de Etiopía (1935) y la anexión de Albania (1939).
Tras la llegada al poder de Hitler en Alemania, fue acercándose al nazismo, y tras las primeras victorias alemanas en la Segunda Guerra Mundial, que juzgó definitivas, declaró la guerra a los aliados. Sin embargo, el fracaso del ejército italiano en Grecia, Libia y África oriental, así como el avance de las tropas aliadas, motivaron su encarcelamiento por orden de Víctor Manuel III, quien impulsó un golpe de Estado y decretó el fin del fascismo (julio de 1943).
Liberado por paracaidistas alemanes (12 de septiembre de 1943), creó una república fascista en el norte de Italia (República de Salò) pero el avance aliado le obligó a emprender la huida hacia Suiza. Intentó cruzar la frontera disfrazado de oficial alemán, pero fue descubierto en Dongo por miembros de la Resistencia (27 de abril de 1945), y al día siguiente fue fusilado con su compañera Clara Petacci.

EL FASCISMO ITALIANO. LA QUIEBRA DE LA DEMOCRACIA.

2.- LA QUIEBRA DE LA DEMOCRACIA.
         La opción fascismo-antifascismo llegó a ser la principal línea de división entre los partidos políticos, los Estados y los propios ciudadanos.
2.1.- Principales rasgos del fascismo
  • Es una ideología de carácter antiparlamentario que nace en Italia y se desarrolla también en Alemania.
  • El término tuvo su origen en la organización creada por Mussolini (Fasci Italiani de Combattimento).
  • Fue la respuesta del extremismo conservador y nacionalista ante el ascenso de la izquierda revolucionaria.
  • El fascismo se basa en 4 principios:
    • Nacionalismo radical, que se basa en la revancha de los “vencidos” o los decepcionados por no lograr sus objetivos (caso de Italia). De aquí se pasa fácilmente al imperialismo, a las reivindicaciones territoriales y a una política agresiva y militarista.
    • El fascismo es antiparlamentario y antiliberal, promueve la división de los ciudadanos, debilitando al país. Fomenta la sumisión del individuo y la negación de las libertades individuales.
    • Estado fuerte y único: los individuos deben estar sometidos al gobierno, y debe ser dirigido por una élite, minoría selecta de ciudadanos (lo que confirmaría la desigualdad entre ellos)
    • Justificación del racismo: si no todos somos iguales, podemos justificar las diferencias, así se puede demostrar según ellos la existencia de seres superiores e inferiores.
    • Desconfianza en la razón y la intelectualidad, apelando al sentimiento y al fanatismo de los pueblos. Muestra ciertas preocupaciones sociales y sus dirigentes procedían de las clases populares al igual que sus militantes.
    • Partido único y subordinación de los individuos al Estado.
    • Liderazgo absoluto del Jefe. La nación debía poner su destino en manos de un jefe que reuniera todos los poderes. Este liderazgo se ayuda del culto a la personalidad del mismo, que se afianza con la propaganda y la prohibición de cualquier crítica.
2.2.- Italia tras la Gran Guerra.
  • Salió defraudada, sus esperanzas de expansión territoriales no fueron satisfechas a pesar de las promesas. La población se sintió decepcionada ya que no se compensaban sus pérdidas humanas y materiales, lo que conlleva a una crisis moral.
  • A esto se une una grave situación política, económica y social, que conlleva críticas a la democracia. Los gobiernos no eran capaces de solucionar los problemas: pérdida de poder adquisitivo salarial, aumento del paro, etc., lo llevaron a las protestas  del 19 y el 20. La tensión fue en aumento, provocando enfrentamientos entre obreros y policía que acabaron con centenares de muertos.
  • En 1919 surge, de la mano de Benito Mussolini los “Fasci Italiani di Combattimento” también llamados los “camisas negras”. Su ideología era una mezcla de progresismo social, expansión territorial y militarismo.
    • Al principio tenían pocos adeptos pero sus militantes “los escuadristas”  eran muy  activos en los enfrentamientos y atacaban a huelguistas, manifestantes y sedes sindicales y políticas de izquierda.
    • El miedo al contagio revolucionario ruso, hizo pensar al gobierno que los escuadristas podían ser un instrumento para frenar el movimiento obrero y restaurar el orden público.
    • En el 21 los fascios se convierten en Partido Nacional Fascista con un programa político extremista apoyado por la patronal y las clases medias.
2.3.- Mussolini accede al poder.
  • Apoyado por las clases poderosas, Mussolini lleva a cabo su asalto al poder mediante la Marcha sobre Roma de sus militantes en octubre de 1922. La excusa fue que consideraban que el gobierno era incapaz de asegurar el orden  que era necesario regenerar la política.
  • El gobierno italiano intenta frenar a los fascistas, pero fue desautorizado por el rey Víctor Manuel III. De esta forma, el gobierno dimite y el rey nombra a Mussolini Primer ministro.
  • Hasta 1924 Mussolini mantiene la legalidad democrática mientras iba trasformando el Estado democrático en una dictadura: logró plenos poderes del Parlamento convocando nuevas elecciones en las que obtiene el 65% de los votos. Las denuncias de falseamiento llevaron al asesinato del diputado Matteotti.
  • Las fuerzas de izquierda también protestan, pero nuevamente el rey apoya a Mussolini. Éste para demostrar su autoridad inicia un proceso que acaba en dictadura 1926: los partidos políticos fueron abolidos, la prensa sometida a una férrea censura y los enemigos políticos perseguidos.
  • Así según Mussolini se llegó al Estado Fascista al que definió como un estado totalitario ya que era “de todos y para todos” y pretendía ser una 3º vía entre el liberalismo y el  marxismo.
  • “Resucitó” la grandeza del pasado clásico, el Imperio Romano, concentró todo el poder de forma absoluta haciéndose llamar “El Duce” (El jefe) (“El duce siempre tiene la razón”)
  • Las organizaciones fascistas sustituyen a los organismos estatales, controlando la administración y eliminando a posibles disidentes. Partido Fascista y Estado se confundían.
  • Se lleva a cabo una intensa propaganda que junto con el control de la educación, se encargarán de introducir los ideales fascistas en la juventud. La población queda encuadrada en diferentes organizaciones: deportivas, juveniles, de ocio, etc. Los disidentes sufren la persecución política y acabaron en prisión, en el exilio o desterrados a regiones remotas.

2.4.- La obra del Fascismo.
  • Busca la aceptación del pueblo mediante medidas de amplio consenso popular. Quiere realizar una gestión eficaz que demostrara mejoras económicas.
  • Para ello realiza grandes obras públicas* para recuperar la grandeza del país. También fomentó la industria con medidas proteccionistas y con la autarquía o desarrollo de la producción propia. (autoabastecimiento de la nación). No obstante el nivel de vida bajo y aumentó el paro.
  • En el terreno social, lleva a cabo el corporativismo, una doctrina teórica de acuerdos entre patronos y obreros. El Estado sería el árbitro de las disputas, para evitar los enfrentamientos. En la práctica privó a la clase obrera de la acción sindical. No obstante, aplicó medidas para “contentar” a los trabajadores como la seguridad social, las vacaciones laborales y las organizaciones dedicadas a las actividades de ocio.
  • También se atrajo a la Iglesia firmando los Tratados de Letrán con la Santa Sede en 1929 (poniendo fin a los desacuerdos entre ambos Estados desde la reunificación italiana). Así se reconoce la soberanía del Papa en el nuevo Estado del Vaticano (un barrio de Roma), se compensa económicamente a la Iglesia y se le reconoce un papel destacado en la educación*.
  • A mitad de los treinta, el fascismo italiano estaba plenamente asentado y Mussolini era reconocido por muchos países. Pero la debilidad económica italiana se mantuvo: Italia era un país atrasado y de escaso desarrollo económico.

sábado, 13 de abril de 2013

TRATADOS DE RAPALLO, LOCARNO Y BRIAND-KELLOGG

TRATADO DE RAPALLO ENTRE ALEMANIA Y LA URSS  (1922)
Durante la celebración de la Conferencia de Génova en 1922, las delegaciones soviéticas y alemanas, presididas por Chicherin y Rathenau, se reunieron en búsqueda de un acuerdo que paliara el aislamiento internacional de los dos grandes perdedores de la I guerra mundial. El Tratado de Rapallo fue la consecuencia de estas negociaciones. Alemania reconoció de iure al estado soviético, era el primer país que lo hacía, y ambos países acordaron mutuamente cancelar todas las deudas prebélicas y renunciar a todas sus reclamaciones de guerra. Alemania salió especialmente beneficiada por los acuerdos comerciales. Además, el Tratado estableció, en cláusulas secretas, la posibilidad de que Alemania produjera y perfeccionara en la URSS armas prohibidas en el Tratado de Versalles.



TRATADOS DE LOCARNO (5-16 OCTUBRE 1925)
Conjunto de acuerdos por los que Alemania, Francia, Bélgica, Gran Bretaña e Italia garantizaban el mantenimiento de la paz en Europa Occidental. El acuerdo se negoció en Locarno en octubre y fue finalmente firmado en Londres el 1 de diciembre de 1925. Los acuerdos firmados fueron los siguientes:
a/ Un tratado de garantía mutua con respecto a las fronteras franco-alemana y germano-belga (firmado por Alemania, Francia y Bélgica, actuando Gran Bretaña e Italia como garantes)
b/ Tratados de arbitraje entre Alemania y Polonia, por una parte, y Alemania y Checoslovaquia, por otra.
c/ Tratados de arbitraje entre Alemania y Bélgica, y Alemania y Francia.
d/ Tratado de asistencia mutua franco-polaco y franco-checo en caso de ataque alemán.
El tratado de garantía mutua, sin lugar a dudas el principal de los firmados, establecía que las fronteras occidentales de Alemania, con Francia y Bélgica, eran inviolables; que Francia, Bélgica y Alemania nunca se atacarían mutuamente excepto en caso de "legítima defensa" o como consecuencia de una obligación de la Sociedad de Naciones; que resolverían sus disputas por medios pacíficos; y que, en el caso de que alguno de los firmantes rompiera estos acuerdos, los demás firmantes acudirían en ayuda del atacado según lo que acordara la Sociedad de Naciones.
Los tratados entre Francia, Checoslovaquia y Polonia suponían la ayuda mutua en caso de un ataque no provocado.
El gran problema de los Tratados de Locarno fue que Stresemann y ningún gobierno alemán posterior se avino a reconocer las fronteras orientales de Alemania. No hubo un "Locarno del este", donde, a la larga, se hallara el origen de la segunda guerra mundial.
Como resultado indirecto de estos tratados, Alemania ingresó en la Sociedad de Naciones el 8 de septiembre de 1926 y los aliados evacuaron Renania en 1930, cinco años antes del calendario previsto en el Tratado de Versalles.
Estos Tratados fueron definitivamente rotos por Hitler con la remilitarización de Renania en 1936.



El Pacto Briand-Kellogg
El presidente del Reino Alemán, el Presidente de los Estados Unidos de América, S.M. el Rey de los Belgas, el Presidente de la República Francesa, S.M. el Rey de Gran Bretaña (…), S. M. El Rey de Italia, S.M.. el Emperador de Japón, el Presidente de la República de Polonia, el Presidente de la República Checoslovaca,
persuadidos de que ha llegado el momento de proceder a una sincera renuncia a la guerra como instrumento de política nacional, a fin de que las relaciones pacíficas y amistosas que actualmente existen entre sus pueblos puedan ser perpetuadas;
convencidos de que cualquier cambio en sus relaciones recíprocas no debe ser buscado sino por procedimientos pacíficos y ser realizado en orden y en paz, y de que toda potencia firmante que intentara en lo sucesivo desarrollar sus intereses nacionales mediante el recurso a la guerra deberá ser privada del beneficio del presente Tratado;
esperando que, alentados por su ejemplo, todas las demás naciones del mundo se unirán a estos esfuerzos humanitarios y, adhiriéndose  al presente Tratado desde el momento en que entre en vigor, pondrán a sus pueblos en condiciones de aprovechar sus beneficiosas estipulaciones, uniéndose de esta forma las naciones civilizadas del mundo en una común renuncia a la guerra como instrumento de su política nacional, han decidido concluir un Tratado(…):
Articulo . Las altas partes contratantes declaran solemnemente, en nombre de sus pueblos respectivos, que condenan el recurso a la guerra para la resolución de los desacuerdos internacionales, y que renuncian a ella, en tanto que instrumento de política nacional, en  sus relaciones recíprocas.
Articulo 2º. Las altas contratantes reconocen que el arreglo o la solución de todos los desacuerdos o conflictos, cualesquiera que puedan ser su naturaleza o su origen, que puedan surgir entre las mismas, no deberán jamás intentarse resolver sino por medios pacíficos.
El presente Tratado, una vez puesto en vigor del modo previsto en el párrafo anterior, permanecerá abierto tanto tiempo como sea necesario para la adhesión de todas las demás potencias del mundo. El instrumento de adhesión de cada potencia será depositado en Washington, e inmediatamente después de este depósito entrará en vigor el Tratado entre las potencias adherida y las demás potencias contratantes.
(…)
 En fe de todo lo cual, los plenipotenciarios respectivos han firmado el presente Tratado
(…)
 Hecho en París, el día 27 de agosto del año 1928.


clio.redicis